By Angel Maldonado
En aras de defender lo que “siento” como correcto, y dado el notable impacto que este asunto ha tenido en la blogosfera con los posts de Rafael Chamarro y Netoratón, (haciendo eco del artículo al efecto del NY Times), quisiera compartir con vosotros un profundo sentimiento, y es que no es justo denominar a la disciplina de software aplicado a la interpretación del sentido de un conjunto de palabras como “Sentiment Analysis” o Análsis de Sentimiento.
Desconstruyendo el concepto, se trata de determinar el “Sense” y no ya el “Sentiment” de un conjunto de términos. El Sentimiento o emociones, incluso para el intelecto humano, es una característica a penas inferible de un texto. ¿Habéis probado a leer el mismo texto con miedo, enfado, seguridad o inseguridad?
Es el Sentido definido como positivo, negativo o neutro el propósito que muchísimas empresas alrededor del globo intentan penetrar mediante minería de textos, la cual puede emplear múltiples caminos independientes o combinados sobre modelos semánticos o probabilísticos.
El concepto ya circula por Internet; Sentiment Analysis recorre las cabezas y los textos de muchas personas en este momento y Sentiment Analysis como tal, es considerado por la comunidad de la que el artículo del NY Times hace eco, como una disciplina de software y por ende una representación algorítmica y automática.
La Necesidad
Sin duda, el creciente volumen de opiniones vertidas sobre todo y desde todos en Internet representa una fuente de extraordinario valor empresarial e institucional. Y con la misma certeza hemos de subrayar que el valor de éstas opiniones es útil solo si pueden ser interpretadas, he ahí el reto.
El Reto
Seleccionar, priorizar y monitorizar fuentes en Internet son procesos resueltos, existen planes demostrados y muchas herramientas gratuitas que nos asisten. Hice un informe hace poco al respecto que puedo compartir con quien lo desee.
El reto está en la interpretación en sí, en entender el sentido del texto y sobre todo en medir que dicha interpretación ha derivado en decisiones de efecto rentable.
La Solución
De la solución solo sé que debe ser desasistida y automática tanto en cuanto las fuentes crecen de forma exponencial y modelos de seguimiento manual (lineales) no se adaptan.
Quizás no se trate de trasladar modelos clásicos de seguimiento masivo de medios al plano Internet.
Quizás el etiquetado de cientos o miles de opiniones como positivas, negativas o neutras sea en sí un esfuerzo inútil, quizás haya que modelar formas de responder a las inquietudes de los usuarios en Internet de forma individual.
Quizás deban de ser los propios usuarios los que decidan directamente cómo deben de ser los productos, servicios o gobiernos sin que un ente centralizado pretenda catalizar éstas decisiones. Sea como fuere, la solución que antes valía para la prensa ni hoy ni nunca podrá servir a Internet.
Una divertida nota personal
Recuerdo ver a mi abuela sentada frente al televisor partiéndose de risa, labios pintados y pitillo en mano, la Sra. Ana a penas podía hablar sumida en una carcajada constante mientras alucinaba con los anuncios televisivos y es que la Sra. Ana había pasado más de 40 años encerrada como monja de clausura, sin TV, maquillaje ni cigarrillos (y en honor a la verdad; sin whisky). Ver aquellos anuncios de Danone o BMW le divertía muchísimo.
Pues bien, cuando leo sobre “Sentiment Analysis” recuerdo a mi abuela, y es que las técnicas de comunicación y persuasión recurren a lo más profundo, a lo más ínitmo, al “Be water my friend”, al mismísimo sentimiento en un modus operandi bien explotado por los ámbitos religiosos o políticos y cómo no por la industria del software; símbolo contemporáneo de lo no tangible y espiritual.