by Angel Maldonado

Gracias a todos por el feedback, en especial a Carlos de Miguel.

Hablar de este concepto (“Sentiment Analysis“) ofrece una oportunidad inmejorable para cuestionarnos el sentido y el significado de las últimas proposiciones de interpretación de opiniones en Internet.

Es frecuente dejarnos llevar, cualquier persona  con inquietudes en la tecnología que haya oído por primera vez hablar de “Sentiment Analysis” es una víctima potencial de las más primitivas técnicas de persuasión.

Cualquier etiqueta a cualquier concepto (sea nuevo a viejo) que venga acompañado o que recurra a las emociones, al sentir, es candidato de implicar a más de uno precisamente por su carga emocional.

No es lo mismo hablar con un responsable de marketing o con un político de una solución de “Sentiment Analysis” que de un sistema de valoración del sentido positivo o negativo de un pedazo de texto.

Resulta más que tentador para cualquier perfil que ambicione dominar el medio, detenerse a imaginar un futuro donde contará con un sistema que le permita determinar el sentimiento de las opiniones de su mercado y/o votantes a sus acciones o cualquier otro elemento que afecte su interés y conocimiento.

Recuerda al guión  de miles de películas de villanos deseosos de dominar el mundo, que como siempre resultan ser unos incautos dominados por una idea cuya evidencia la hace imposible.

Ya he hablado mucho de esto y hay muchos expertos que lo han documentado. No es posible automatizar no ya el Sentimiento trasladado a un pedazo de texto, sino tan siquiera el Sentido en cuanto su valoración, positiva, neutra o negativa.  Sin embargo sí es posible en dominios específicos donde la diversidad de datos y la especificidad de la jerga utilizada (evidentemente sobre un mismo idioma), reducen el espectro y aumentan el éxito como por ejemplo un Site donde expertos del vino opinan sobre el vino.

Pongamos que sí se pudiera

Incluso en el caso de que sí fuera posible automatizar la valoración del Sentido positivo, negativo o neutro de una opinión en Internet sobre cualquier tema y jerga, el reto no estaría en la medición de estas opiniones, el reto sería aun mayor.

¿Cómo medimos el impacto del cambio de estrategia? Para poder interpretar de nuevo lo que nuestro mercado ha dicho del cambio que hemos implementado fruto del análisis de sus opiniones, tendríamos que realizar otro ejercicio de “Sentiment Analysis” y mientras tanto la colectividad seguirá devorando productos o servicios a un ritmo desfasado con nuestro modelo de observación, interpretación y decisión jerárquico porque el mercado actúa de forma distribuida y por lo tanto, nosotros debemos de hacerlo también, de lo contrario estaremos destinados al fracaso.

¿Qué hacer?

Lo primero dejar todo lo que sabemos de observar mercados de colectividades representadas en la puerta y estar dispuestos a actuar de forma contra-intuitiva.

Lo segundo observar de la forma más abstracta posible el fenómeno de la participación y opiniones, comprendiendo su naturaleza distribuida.

Lo tercero modelar estrategias que evolucionen de forma proporcional al ecosistema donde deseamos que actúen. Esta reflexión implica, desde mi punto de vista, la utilización de automatismos.

En este sentido desde Colbenson hemos abierto un proyecto para desarrollar software aplicado no ya a la interpretación del sentido de un texto, sino a ofrecer algo relacionado y relevante, acción que sí es automatizable.

Pongamos que una persona habla en un foro sobre la farragosidad en la solicitud de ayudas a jóvenes empresarios. No nos interesa valorar si habla negativamente o positivamente, nos interesa dirigir a esa conversación información relacionada como por ejemplo un documento que detalla los tipos de ayudas. Este tipo de acción, insisto, si es automatizable.